No cuentes tus días, haz que tus días cuenten

“La normalidad es un camino pavimentado, es cómodo para caminar pero no crecen las flores en él”. Vicent Van Gogh

Será un estado de la mente, un impulso que te lleve a escapar, algo que suceda en tu vida que te haga replantearte todo: cuál es tu camino, si estás donde realmente quieres o si debes cambiar de rumbo para probar otra cosa. ¿Cómo sabes realmente lo que quieres? Quizás nos dejamos llevar  por lo que nos inculcan desde pequeño, las personas que nos rodean y la ciudad donde hemos crecido. Hay valores que son innatos, vienen en la esencia de la persona. Sin embargo, nuestra personalidad se va formando según lo que vivimos, lo que vemos, hacia donde vamos y los amigos que nos acompañan en el camino.

Por mi parte soy cabezona, impaciente y espontánea desde que tengo uso de razón, son valores que vienen conmigo, de familia imagino. Pero en los últimos meses ha cambiado un “chip” en mi cabeza que me hace tomarme las cosas con más calma, que todo llega y una vez que se tienen las cosas, hay que valorarlas y cuidarlas día a día. Puedo decir que estoy en una etapa de felicidad absoluta, una felicidad que va de la mano de la tranquilidad. Estoy donde quiero y haciendo lo que quiero, todo ha ido llegando solo, el tiempo ha ido poniendo cada cosa en su sitio y este es, sin duda, mi momento.

Quizás sea todos fruto de un estado mental, que me hace disfrutar de las pequeñas cosas y ver la belleza de las cosas simples: Dar un paseo por la playa, estar sola en casa y escuchar música, darme una ducha después de un largo día de trabajo, una cerveza con mis compañeras de piso en el bar de la esquina… Son cosas que se pueden considerar normales, lo que haría una persona normal, en un día normal durante su vida normal. Pero va mucho más allá, sin duda alguna la mente es lo que puede hacer de cada cosa insignificante algo único, y a mi, me da la vida.

Las cosas simples y cotidianas son maravillosas, sin embargo, también es bueno dejarse sorprender y no intentar controlar todo. Salir un pelín de la rutina, estar abierto a los planes de otras personas totalmente diferentes a ti, escuchar nuevas conversaciones, descubrir un pequeño rincón de la ciudad, coger un camino diferente para volver del trabajo, dar un paseo y disfrutar de la buena temperatura del mes de mayo. Tener en paz la mente, te da la felicidad. Y seguramente irás todas las noches a la cama pensando: Hoy ha sido un día grande.

 

Que tengáis una semana estupenda, B.

 

 

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